Vietnam, con los cinco sentidos

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Vietnam, con los cinco sentidos
24
AGO. 2016

¿Las razones del éxito de turismo en Vietnam? Tan diversas como su paisaje y sus gentes. Un festín cultural… y una gastronomía que ya es referencia de las mejores cocinas del mundo.

En mayo de este mismo año, el todavía presidente estadounidense Barack Obama visitó la Pagoda del Emperador de Jade de la ciudad de Ho Chi Minh. Su visita, dicen las estadísticas, que ha incrementado la llegada de turistas a Vietnam. Por otra parte, los turistas procedentes de los países europeos ya nos beneficiamos de la exención del visado al país. Además, a tenor de como ‘pintan’ las cosas en el tema de seguridad en referencia a algunos países cercanos al Mediterráneo, el turista opta por elegir un país más seguro, y Vietnam se ha convertido en estos momentos en uno de los destinos del sureste asiático más seguros y apetecibles. Es el momento dulce de Vietnam. Vamos a Vietnam.

Empezaremos visitando la capital: Hanoi, siete millones de habitantes y cinco millones de motos. Espectacular entrada al país, nuestro primer contacto con una ciudad hormiguero que se nutre de vida en cada esquina. Todo sorprende por primera vez, no cabe la indiferencia. Los semáforos son una sugerencia ¡y a veces una provocación! (consejo a tener muy en cuenta: cruzar la calle con estoica parsimonia para dar tiempo a que los motoristas esquiven al peatón). Hanoi representa el alma cultural del país y conserva todavía algo del encanto de la era colonial francesa (ver la película ‘Indochina’). Primer día: ineludible exploración por el laberinto de callejuelas del casco viejo; después, lo mejor es ir a puente rojo del Sol Naciente que está en el lago de la Espada Restituida…muy cerca de la ciudad vieja; todo muy poético y escenario ideal para el selfie. Volvemos al tráfico frenético y con el plano en la mano podemos ir andando y sorteando motos hasta el Templo de la Literatura, maravilloso recinto que destila paz. Hotel, ducha y a preparar otra intensa jornada.

El extremo más septentrional del país, fácilmente accesible por carretera, y también por tren desde Hanoi, está salpicado por diversos grupos étnicos que habitan aldeas remotas situadas sobre montañas y rodeadas de pendientes con terrazas de arroz, donde la niebla se apodera de colinas y valles dejándonos vislumbrar los rayos de sol a su antojo. El paisaje de Sapa -que es como se llama la región- es un tónico estimulante para la vista. El lugar ofrece la posibilidad para practicar senderismo y conocer las costumbres de los lugareños que conservan con orgullo sus tradiciones. Los hmong, red dzao, muong y hao son sus habitantes, que marcan la diferencia entre ellos mediante sus llamativas vestimentas tradicionales. Si en Hanoi hemos visitado algunos mercados, en Sapa nos llevaremos impresiones más fuertes. No perderse el mercado de los sábados de Pha Long, aldea colindante en la frontera con China, donde la autenticidad de las escenas vividas -y los productos a la venta- no nos dejará impasibles: carne de perro expuesta en los mostradores y botellas de aguardiente con serpientes dentro.

Después de trekking, lo mejor es darse un masaje en el Amazing Sapa Hotel, un 4 estrellas que está encaramado a una ladera… que aparece como surgido del cielo. Cerrar los ojos. Relax.

Regreso al foro para la siguiente visita… al lugar más popular de todo el país: la Bahia de Halong. Declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco y una de las siete maravillas naturales del mundo. Es el lugar idóneo para abandonarse a la contemplación. La bahía acoge un laberinto de 2.000 islas e islotes de insólitos relieves y caprichosas formaciones calcáreas. Pináculos de piedra forrados de vegetación surgen del misterioso mar y moldean un escenario fantasmal cuando el sol se esconde tras las rocas. Su morfología da lugar a infinidad de cuevas y bancales de arena, que podemos explorar con nuestros propios pies. Lo recomendable es realizar un crucero de al menos un día (con su noche correspondiente) y entregarse al impactarte atardecer y al silencioso amanecer.

Volvemos a ‘motolandia’: Ho Chi Minh, la ciudad más grande del país nos saluda con un tráfico protagonizado por todo tipo de vehículos de dos ruedas conducidos por acróbatas sin casco con sus máquinas cargadas hasta los inexistentes topes: gallinas, patos, cerdos, montañas de cajas de huevos, sacos de carbón, ladrillos, fardos de telas, barras de hielo… todo lo que se pueda imaginar cabe en una moto… ¡incluso peces en bolsas de plástico! Nueve millones de habitantes y siete millones de motos. Verlo de noche es como un parque de atracciones.

El otro aspecto visible de Saigón, que es como la siguen llamando muchos de sus habitantes, son sus tradiciones. Para ver colores y percibir olores, tenemos que dar un paseo por Cholon. El barrio cuenta con una gran cantidad de templos, en los que cualquiera puede entrar (sin descalzarse) y ver, fotografiar o filmar todos los juegos rituales que realizan los fieles. La pagoda de Phuoc An Hoi Quan es una de las estructuras más bellas de la ciudad y en su entrada está la figura a tamaño natural del caballo sagrado de Quan Cong. Cuenta la tradición que antes de emprender un viaje, los viajeros frotan sus crines de cartón pidra y hacen sonar la campana que lleva al cuello como símbolo buena suerte. Idolatría cien por cien. Fantástico.

Después de descansar un rato, estaremos de nuevo en condiciones para visitar el Museo de la Guerra, y al que yo preferiría llamar ‘museo del horror’ (recordando la última palabra de la película Apocalypse Now, cuando después del fundido final en negro, una voz en off balbucea: “el horror… el horror”. Además de los artefactos bélicos y las famosas fotos sobre guerra de Vietnam, lo que más me llamó la atención fue un grupo víctimas de las secuelas de la guerra que interpretaban música a la entrada, y que en un pequeño espacio expositivo vendían sus trabajos manuales, donde, por increíble que parezca, se puede comprar un Papá Noel hecho con cuentas de colores. Ya todo está perdonado.

Por joven que se sea, un viaje a Vietnam trae muchos fantasmas, pero también te insufla muchas ganas de vivir, de viajar, y de ser libre. Vida en vena.

A veces, Vietnam resulta difícil de contar… ¡mejor vivirlo!

UNA COMIDA COMPLETA

La comida de la calle tiene su plato estrella en la sopa ‘Pho’. Las aceras de las calles de cualquier ciudad están invadidas por tenderetes arropados por comensales sentados en diminutas sillas de plástico… que comen pho.

Sopa PHO El caldo se hace con huesos de vaca con tuétano, costillas y carne de ternera, y se adereza con cebolla, jengibre y hierbas aromáticas. Luego se añade anís estrellado y clavo. Ha de hervir al menos cinco horas, y el secreto para hacerlo más sabroso es enfriarlo y volver a calentarlo. Al final se corta la ternera en tiras y se echan tallarines. Puede añadirse también chili al gusto, unas gotas de lima y ñuóc mam (también opcional), que es el condimento vietnamita por excelencia.

VESTIDO Y TOCADO

El traje tradicional ‘Áo dài’ junto con el típico sombrero cónico, de nombre ‘Nón Lá’, son los distintivos más característicos de la cultura de Vietnam. El Áo dài es usado tanto por hombres como por mujeres; aunque en la actualidad, sólo las mujeres lo usan regularmente. Las chicas que van a la universidad lo visten con orgullo. En cuanto al sombreo Nón Lá, confeccionado con hojas de palma secas y entrelazadas, es un elemento multiusos, pues sirve como protección solar, para la lluvia, para abanicarse y también como cesta. Todas las campesinas lo usan.

GUÍA DE VIAJE

CÓMO LLEGAR: No existen vuelos directos entre España y Vietnam, siendo necesario hacer escala para llegar a Hanoi (HAN) o a Ho Chi Minh City (SGN). Vietnam Airlines es la aerolínea de bandera vietnamita y tiene vuelos a partir de 600€ haciendo escala en Frankfurt (vuelo compartido con Air Europa). Vietnam Airlines, miembro de Skyteam desde 2010, ha sido galardonada recientemente como aerolínea internacional de 4 estrellas en reconocimiento por sus continuos esfuerzos los servicios ofrecidos a los pasajeros.

Vietnam Airlines

CÓMO DESPLAZARSE:

A veces lo barato sale caro, así que para moverse por el país y buscar alojamiento con garantía merece la pena ponerse en manos de una agencia local. Viajes RACE a través de Kuoni son especialistas en el sureste asiático, y pueden gestionar todos los desplazamientos… desde el tren nocturno para ir a Sapa hasta el crucero por la Bahía de Halong. Incluso pueden reservarle ‘sitio’ para dormir en el Sleep Pod de Hanoi, una opción interesante por si tiene que hacer tiempo en el aeropuerto.

DÓNDE DORMIR:

Como capital del país, Hanoi tiene hoteles de cualquier rango, pero mejor asegurarse que su hotel está céntrico. Conviene no alojarse en un hotel del barrio antiguo, porque el tráfico es opresivo. El Sunway Hotel está junto al Hilton (y es más barato). Su desayuno le servirá hasta la hora de la cena. Sapa es un destino mochilero, lo que significa que hay muchos alojamientos baratos, pero si quiere tener el recuerdo de unas vacaciones inolvidables diríjase al Amazing Sapa Hotel, porque tiene la opción de experimentar lo que se siente cuando le dan un masaje completo de body. Los cruceros por la Bahía de Halong se contratan con Pelican Cruises, barcos con pocos navegantes y gastronomía de diseño. En Ho Chi Minh sí merece la pena alojarse en el barrio mochilero porque es lo más animado al caer la tarde y está repleto de bares y restaurantes. El Hotel Vien Dong está allí, y es un 3 *** aceptable. Pero no olvide hacer la visita cultural a los tres hoteles míticos de la ciudad: El Rex, en cuyo emblemático roof garden se reunían los jefazos americanos durante los años de la guerra; el Hotel Continental, cuyo salón sirvió de escenario para la novela ‘El americano impasible’ de Graham Greene; y el Hotel Caravelle, lugar de encuentro de los corresponsales extranjeros y demás periodistas de vida aventurera.

DÓNDE COMER:

En Hanoi son muy populares las clases de cocina para extranjeros. Se preparan especialidades tradicionales vietnamitas que luego se degustan in situ. Hanoi Cooking Center es uno de los más reputados. Si prefiere la cocina de creación, el chef Didier Corlou, integrado en el mundo de Hanoi desde hace más de 20 años, regenta el restaurante La Verticale. Reserve mesa y entrará en otra dimensión. La chef Phan Lý Tuòng Vân –LY Club, de Ho Chi Minh- ha incorporado algunos inventos moleculares a su cocina de diseño, experiencia de fusión interesante. La comida de los puestos callejeros, la famosa street food, está de moda… Pero precaución con lo que comemos porque las condiciones higiénicas de la calle nos pueden amargar el viaje.

FUENTE: race.es / Pedro Grifol
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